Lugares para visitar

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IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA

Erigida en el siglo XVI, la iglesia parroquial de San Juan Bautista es una llamativa construcción religiosa que presenta planta de salón de tres naves. El templo está coronado con bóvedas estrelladas apoyadas sobre columnas cilíndricas. 
En su interior destaca el retablo mayor, de estilo plateresco, en cuya concepción participaron Esteban de Obray y Guillén Obispo. Además, son reseñables las pinturas de la Pasión y una talla de la Virgen de la Paz del siglo XIV.

Construcción iniciada en los primeros años del siglo XVI, llevándose a cabo diferentes etapas constructivas hasta finales del siglo XIX. La iglesia se construye sobre una iglesia anterior que se destruye en ocasión de levantar la nueva, siendo los planos de 1510 y aprovechando algunos elementos constructivos de la antigua. A finales del siglo XVI se concluyen las bóvedas y cubiertas y en el siglo XIX (1877-1881) se añade el último tramo de la iglesia, más estrecho, así como la sacristía, reformándose también columnas y bóvedas.

Presenta planta de tres naves de igual altura con la central más amplia que las laterales, de cinco tramos con potentes pilares cilíndricos, crucero y cabecera pentagonal. La cubierta es una bóveda estrellada de esquema diferente en cada uno de los cinco tramos, alternativamente de nervios rectos y curvos. Se trata del estilo de “iglesia de planta de salón” o “hallenkirche”. 

Al exterior, muros de sillar regular procedentes en parte de la primitiva iglesia. Las portadas corresponden al siglo XIX. La principal se sitúa a los pies de la nave y consiste en un gran arco abocinado cuyas arquivoltas apean en triples columnas y en cuyo interior se desarrolla una gran vidriera de tracería gótica. Corresponde a un estilo neoclásico ecléctico donde se fusionan esquemas diversos. Corresponde a la misma época la sencilla portada del lado de la Epístola que comunica con la plaza, antiguo solar del cementerio. La torre de ladrillo es obra del siglo XVIII y se alza sobre la cabecera de la nave lateral de la Epístola, rematándose de forma octogonal con los frentes perforados por óculos. La linterna y los remates coronados por bolas han sido reconstruidos recientemente.

Preside el presbiterio un magnífico retablo mayor sobre basamento de piedra cuya mazonería, de estilo plateresco aragonés, fue contratada en 1525. Predominan las pinturas sobre tabla de diversa autoría, a menudo inspiradas en modelos italianos en los que predominan los fondos arquitectónicos “quattrocentistas”. La calle central se decora con escultura y está presidida por un bello grupo escultórico del Bautismo de Cristo, cuyas tallas expresivistas son del primer Renacimiento con policromía de abundante oro. El tondo superior está ocupado por el relieve de San Juan Bautista con el Cordero Místico y en el ático un Calvario, de estilo muy italiano. En el lugar del sagrario se encuentra la talla gótica de la Virgen de la Paz, muy retocada, del siglo XIV.

En la nave lateral del lado del Evangelio se ubican los retablos dedicados a la Virgen de la Paz (actualmente dedicado al Corazón de Jesús, barroco avanzado, de hacia 1745), Epifanía (manierista, finales s. XVI), la Soledad (barroco, principios s. XVIII), Cristo Crucidicado (anteriormente dedicado a San Francisco, manierista, mediados s. XVII, con una interesante talla expresivista de Cristo de la Vera Cruz de hacia 1530) y Cristo a la Columna (barroco, primer percio s. XVIII, procedente de Soria).

En la nave lateral del lado de la Epístola, los retablos dedicados a la Virgen del Rosario (en la cabecera, manierista, de principios del s. XVII), Santa Ana (barroco, primer tercio s. XVIII), San José (barroco, principios s. XVIII) y San Francisco Javier (barroco, hacia 1680).

Se conserva en la sacristía una buena colección de piezas de orfebrería, entre las que destaca una interesante cruz procesional de plata parcialmente dorada, de estilo plateresco con esquema goticista con crucero cuadrado y cuadrilóbulos interiores en los brazos, de la primera mitad del siglo XVI. Otras piezas incluyen: cáliz renacentista de plata dorada, de la primera mitad del siglo XVI; cáliz bajorrenacentista de plata, de finales del siglo XVI; cáliz de plata dorada de principios del siglo XVII; cáliz de plata de principios del siglo XVII; cáliz clasicista de plata, sin decoración, del siglo XVII; cinco cálices barrocos de la segunda mitad del siglo XVII y del XVIII; cáliz neoclásico de plata del siglo XIX; cuatro copones de diversas épocas y estilos; crismeras de plata fechadas en 1646; cruz procesional de plata de estilo clasicista de principios del siglo XVII; naveta de plata de estilo rococó decadente, de finales del siglo XVIII; varios ostensorios entre los que destaca uno de plata con decoración sobrepuesta dorada, de estilo rococó, realizado en 1754; palmatoria de plata de la primera mitad del siglo XVII; varios relicarios de plata, entre ellos el de San Froilán y San Cenón mártir, de la primera mitad del siglo XVII; y vinajeras de plata de la misma época.

ERMITA DE LA PURÍSIMA

La ermita de la Purísima, que fue erigida en el siglo XVII, es una construcción que presenta planta de cruz latina. Entre sus diferentes elementos, destaca el retablo mayor, de tamaño medio y estilo barroco. El Retablo mayor, barroco, de hacia 1670. Su tamaño es mediano y consta de banco, cuerpo de tres calles formadas por columnas salomónicas con racimos de uvas -la central con arco mixtilíneo de finales del siglo XVIII- y ático curvo entre machones, con aletones laterales de follaje y escudos de Navarra y de Cintruénigo en los extremos. La decoración, propia de la época, es de grandes placas de carnoso y amplio follaje, así como de roleos y frutos engarzados; también es primitiva la policromía, con colores rojos, verdes, azules, que se asemeja a la del retablo contemporáneo de la ermita de la Virgen del Yugo de Arguedas. Preside el retablo la gran talla romanista de la Inmaculada, titular del templo de principios del siglo XVII; sin duda, es ésta una de las primeras representaciones escultóricas de la Inmaculada en Navarra: la Virgen se halla en pie, en contraposto, con la cabeza hacia arriba y manos juntas. Viste túnica de amplias mangas y conserva una bella policromía en oro y rojo, de la época. Es obra de cuidada ejecución técnica y digna de destacarse dentro de la amplia escuela romanista. En el resto del retablo se albergan lienzos. En el banco Santa Teresa y San Onofre de escasa calidad y deteriorados-; en las calles laterales del cuerpo los del Niño Jesús Salvador, próximo al círculo de Vicente Berdusán, y San José, y en el ático el de la Virgen con el Niño Jesús y San Juanito en una orla de flores.

CALLEJEAR POR CINTRUÉNIGO

Cabe destacar la visita al casco antiguo de la villa, dónde callejearemos entre casas-palacio blasonadas de los siglos XVII y XVIII. De todas las edificaciones de arquitectura civil de Cintruénigo caben destacar la Casa Ligués, la Casa Loigorri y la Casa Navascués.

La Casa Ligués Se localiza en la carretera que atraviesa el pueblo, en la calle del Barón de la Torre nº 3, esquina avenida de la estación. Se trata de un edificio neoclásico de tres niveles y ártico, el primero con basamento de piedra y resto de ladrillo revocado, el segundo y tercero de ladrillo rojo con balcones de frontón curvo y de frontón triangular respectivamente, con enmarques de piedra contrastando con el ladrillo rojizo de los paramentos. El ático es como una prolongación del último cuerpo y lleva pequeñas ventanas cuadradas. La fachada lateral corresponde al jardín y es del siglo XIX, aunque presenta un esquema barroco de galerías.

La Casa Navascués Se localiza en el nº 12 de la calle Ligués. Se trata de una casa barroca de la segunda mitad del siglo XVII. Consta de dos alturas en ladrillo, el segundo de ellos con balcones de vanos adintelados y en su centro un escudo del siglo XVII, entre leones portantes. Dispone de dos puertas idénticas descentradas de arco de medio punto en ladrillo. Una de ellas conduce a una escalera en caja rematada por cúpula que anteriormente pudo haber incorporado una linterna. El ático de la fachada consiste en una galería de arquillos triples y alero de ladrillo con molduras curvas y rectas.

Por la parte interior dispone de un gran jardín que avecina con los de otras casas lindantes, constituyendo un privilegio para Cintruénigo haberlo podido conservar en el mismo centro del casco urbano, sirviendo como pulmón ecológico con grandes árboles en una villa que ha tomado gran desarrollo. En el lado del jardín, el nivel inferior es una galería porticada y el superior otra galería, ambos de arcos rebajados que apoyan en ménsulas entre las que corren pilastras. En cada arco se dispone de una balaustrada de madera. En la galería superior se localiza el pequeño Oratorio de la casa, frenta a la escalinata que desciende al nivel del jardín.

 

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